.hey, votás a Ney?
o a Ana, manzana?
aunque ahora q pienso, hiedra, vos vivís en las Piedra
igual, Amadeo, no olvido q naciste en Montevideo
.a esta hora esto!
.soy una inspiración all day, vieja
.menos mal!
.menos mal?
es inhumana esta creación constante q me brota.. q menos mal, papá!
.que es siempre, no solo a esta hora
.esto es pa q te vayas con una morisqueta risueña a los brazos de Morfeo, feo
no me digas q escribís desde la ex de Ma Laura?
.aura
exacto, tacto
.q negociún te mandaster, master!
.esta bien si, aunque negocio habia sido con la anterior
.la q te pelaron, Aaron?
.la misma, Isma
.vos no te quedas atrás, fiera…
.para nada, ada
.hada va con hache, mapache
.si quiere puede ir como yo digo, Figo
.leíste la columna q de Varsky te mandé, la?
si nos vieran los de la mojigata dirían q le estamos robando, nando
aunque no, porque es parecido pero no igual… bagual
.si, muy buena, Hiena
.tamos on fire, Maguire
q cagada q tengo q pelarme pal sobre, pobre
si ahora no rimo más es una decepción, monte zion. pero conmigo mismo, sismo… vos no tenés nada que ver, heber
meté alguna si no queda como q hablo solo, manolo
sabés q? mi blog ta medio pobretón. hace pila q no escribo nada. tal cual como está, voy a poner esta charla amena, daley.
me das el visto bueno, moreno?
.dale, pasame el blog luego, abuelo
.dale, pero hay q darle un buen ci R, J..
ta fenómeno este ejercicio intelectual, pero ya estoy harto, lagarto
.andate a la catrera, helguera
.jaaa, excelente, gafas!
besos a los tuyos, cuyo
.igualmente, clemente
.fue un placer esto hacer
nos vemo, emo
.chau, guau guau!!
.uh... el perro y no le erro
.que otro si no, ca!
Mostrando las entradas con la etiqueta rehearsing. Mostrar todas las entradas
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ensayo sobre turismo sobre el turista
Acrobático el hombre despliega su energía
Por el pasto del Olímpico el penal del Goyco
Le han hecho una efigie generosa Recio estoico
Innegociable incapaz de fraguar una herejía
El turista italiano la mira con desprecio
Y envidia No tiene la estatua una amplia sonrisa
Se precipita su partida por eso Debe irse deprisa
Pero de pausa Olvidó saludar y a nadie agradecio
Se cruzó con una fiorentina ya vuelto con resabio
Era alta inmensa espalda de piel color ámbar
Descalza va por el fuego no al estándar
Rechaza regalos y se parte con el escavio
Juntos caminaron ella compró un diapasón
Sin la guitarra igual Sueña que la gente lo emule
Disfrazada borracha por la noche y deambule
Por el humo del ostracismo rasgue con el corazón
y le dé un uso mínimo a la razón
Por el pasto del Olímpico el penal del Goyco
Le han hecho una efigie generosa Recio estoico
Innegociable incapaz de fraguar una herejía
El turista italiano la mira con desprecio
Y envidia No tiene la estatua una amplia sonrisa
Se precipita su partida por eso Debe irse deprisa
Pero de pausa Olvidó saludar y a nadie agradecio
Se cruzó con una fiorentina ya vuelto con resabio
Era alta inmensa espalda de piel color ámbar
Descalza va por el fuego no al estándar
Rechaza regalos y se parte con el escavio
Juntos caminaron ella compró un diapasón
Sin la guitarra igual Sueña que la gente lo emule
Disfrazada borracha por la noche y deambule
Por el humo del ostracismo rasgue con el corazón
y le dé un uso mínimo a la razón
amigos del alma
Algún día de dos mil ocho
-Jorge, ¿qué me decís de Luis?
-¿Sobre Luis? Uhh, qué querés que te diga... Estoy apurado, otro día.
-Un par de palabras Jorge, sobre tu amigo Luis, cortitas.
-Y bueno, bien Luis. Como todos, no sé. Es un viejo amigo. Trabajamos hace mucho tiempo, juntos...
Luis Verdura (mil novecientos cincuenta y nueve – dos mil ocho)
Al otro día de aquel algún día
-Jorge, ¿qué me decís de lo de Luis? Dos palabras, sólo dos.
-¿Unas palabras? ¿Sólo unas palabras me pedís de Luisito? Te puedo hablar hasta mañana de este tonto que nos dejó. Pero ahora no. Dejame solo, por Dios te pido. No puedo más. Después hablamos.
-¿Cuándo?
-Ahora. Luis era un fenómeno. Nos dejó como queríamos que lo hiciese. Le erró al momento, pero a la forma le acertó. Una persona excepcional. Laburamos juntos hace una bocha, tantos recuerdos,
Recuerdo cuando tuve mi segundo programa de entrevistas, que me pedía todo el tiempo desde su programa, quería que trabajase con él, entonces me pedía todo el tiempo, me pedía al aire y me pidió con mi director de mi radio, al maestro eslavo también le pidió por mí.
Yo tengo mucho para dar. Soy de pedirme.
Pero yo siempre le decía lo mismo, dejate de joder enano hijo de puta hay gente mucho más interesante que yo para entrevistar, y un día fui. Fue el programa más visto del programa que conducía Luis, quizás luego de su actuación cuando al lado mío, lo mejor que hizo jamás.
En ese programa estaba yo. No sabés la alegría que me dio. Y cómo la pasamos. Cómo nos divertimos. Es que Luisito era así. Te hacía reír todo el tiempo. No paraba. Nunca lo ibas a ver mal. Siempre con una sonrisa a flor de piel.
Recuerdo también, creo que fue ayer, que se olvidó el almuerzo en el freezer y me mangueó, porque también se había olvidado de la billetera. Ahora que me doy cuenta, me dejó adentro. Es que la vida es así, loco. Cuando menos lo esperás pasan estas cosas espantosas y quedás endeudado.
Un grande, Luis. Aunque fuese un enano, ¿no? Eso lo hacía más grande, sin duda. Y cómo se reía. Con cuánta energía, con qué vitalidad. Lástima que ya...
-Jorge, ayer cuando te pregunté por Luis, ¿no podías adelantarme algo de esto?
-No me hagas acordar de ayer cuate. Ayer Luis estaba acá, con nosotros hermano.
la felicidad es un arma caliente me la soba. sólo estoy durmiendo, carajo
Mi nombre es Juan Pedro Pérez. Tengo 21 años. Hace una semana descubrí que quiero ser escritor. Ahora mismo, estoy dándome cuenta que puedo lograrlo. Si quiero, puedo convertirme en el peor escritor jamás leído. Mis metas buscan un éxito inédito.
Niéguenme si no, que haya una idea más infantil, previsible, aberrante, carente de ingenio, originalidad e interés, que empezar un cuento con una enumeración de los datos personales más elementales del autor. Yo no podría negarlo.
Aunque ahora que pienso, sí. Extender esa idea a lo largo del relato, cual carta a desconocido o confesiones autorizadas, donde abunde la descripción de gustos, hobbies, fechas, disgustos, estudios, pelis y discos favoritos, amistades, es la peor idea.
Hoy es martes 15 y me encantan las milanesas. Se dejan tocar, no como las sicilianas, que te hacen comer lava del Etna si osás agarrarles con una mano la boca de abajo y con la otra abrazarlas. Me pasó con tres.
Soy hincha de Huachipato, de Carabobo, de Figueirense, de Deportivo Pasto, de Villa Teresa, de Jorge Wilstermann, de Douglas Hay de Pergamino, de 12 de octubre, de Olmedo y de Cnel. Bolognesi. Gracias a mi fanatismo pude recorrer todita Sudamérica. Sé fanático y viajarás.
Sigo a mis cuadros a todos lados, de chiquito. Desde la cuna te vengo a ver / abrigadito con pulóver canto entre la monada cuando el clima lo amerita; los nuevitos, los que van sólo cuando ganamos, me oyen y se rascan de envidia. Para las jornadas calurosas adapté el cántico: los nuevos que me chupen el orto / el calor que tengo no lo soporto.
Debo confesar que una vez me confesé (ahora son dos). Fue en una iglesia en Venezuela, a la vuelta de un partido del Carabobo. Sentí imperioso limpiar mi lengua de toda la blasfemia que le había obsequiado al lineman. Yo no era así y el lineman no merecía ni la mitad de mis puteadas. Seguro, esa cara de infeliz que tenía se debía al maltrato de su mujer. Fui a ver al padre Milio, gran hincha del Cara.
La limpiadora me paró en la entrada. Le pregunté por el padre y me contó que estaba de vacaciones en una isla del Pacífico, adoctrinando a tres monaguillos sobre el Agua Transparente, las Palmeras y la Santa Arena, que si yo quería podría escucharme su suplente, el padre Aústo.
Salí de la iglesia y había un vagabundo descansando en la escalera. Ahí mismo le confesé que el padre Milio no era padre, sino un reverendo hijo de re mil putas que cuando uno más lo precisa, o está de vacaciones o está sentado en el palco, viendo al Carabobo.
Espero que dejen comentarios dignos de un cuento como este. Sean ingeniosos con la puteadas y no descuiden la parte gangsteril. Tengo hermanas, abuelos, un blog y seres queridos. Pueden utilizarlos de rehenes.
El primero que me dé para adelante se va a arrepentir. Al segundo lo voy a buscar a la casa.
Niéguenme si no, que haya una idea más infantil, previsible, aberrante, carente de ingenio, originalidad e interés, que empezar un cuento con una enumeración de los datos personales más elementales del autor. Yo no podría negarlo.
Aunque ahora que pienso, sí. Extender esa idea a lo largo del relato, cual carta a desconocido o confesiones autorizadas, donde abunde la descripción de gustos, hobbies, fechas, disgustos, estudios, pelis y discos favoritos, amistades, es la peor idea.
Hoy es martes 15 y me encantan las milanesas. Se dejan tocar, no como las sicilianas, que te hacen comer lava del Etna si osás agarrarles con una mano la boca de abajo y con la otra abrazarlas. Me pasó con tres.
Soy hincha de Huachipato, de Carabobo, de Figueirense, de Deportivo Pasto, de Villa Teresa, de Jorge Wilstermann, de Douglas Hay de Pergamino, de 12 de octubre, de Olmedo y de Cnel. Bolognesi. Gracias a mi fanatismo pude recorrer todita Sudamérica. Sé fanático y viajarás.
Sigo a mis cuadros a todos lados, de chiquito. Desde la cuna te vengo a ver / abrigadito con pulóver canto entre la monada cuando el clima lo amerita; los nuevitos, los que van sólo cuando ganamos, me oyen y se rascan de envidia. Para las jornadas calurosas adapté el cántico: los nuevos que me chupen el orto / el calor que tengo no lo soporto.
Debo confesar que una vez me confesé (ahora son dos). Fue en una iglesia en Venezuela, a la vuelta de un partido del Carabobo. Sentí imperioso limpiar mi lengua de toda la blasfemia que le había obsequiado al lineman. Yo no era así y el lineman no merecía ni la mitad de mis puteadas. Seguro, esa cara de infeliz que tenía se debía al maltrato de su mujer. Fui a ver al padre Milio, gran hincha del Cara.
La limpiadora me paró en la entrada. Le pregunté por el padre y me contó que estaba de vacaciones en una isla del Pacífico, adoctrinando a tres monaguillos sobre el Agua Transparente, las Palmeras y la Santa Arena, que si yo quería podría escucharme su suplente, el padre Aústo.
Salí de la iglesia y había un vagabundo descansando en la escalera. Ahí mismo le confesé que el padre Milio no era padre, sino un reverendo hijo de re mil putas que cuando uno más lo precisa, o está de vacaciones o está sentado en el palco, viendo al Carabobo.
Espero que dejen comentarios dignos de un cuento como este. Sean ingeniosos con la puteadas y no descuiden la parte gangsteril. Tengo hermanas, abuelos, un blog y seres queridos. Pueden utilizarlos de rehenes.
El primero que me dé para adelante se va a arrepentir. Al segundo lo voy a buscar a la casa.
Una vez escuché a un escritor “decir” que un escritor genuino debe haber saboreado al menos una vez la satisfacción por querer narrar sobre sexo y violencia. Nada “dijo” sobre hacer efectiva esa voluntad. Sólo “hablaba” de la satisfacción.
Él no se consideraba un genuino escritor. Cuando tenía ocho años le amputaron la lengua; había que hacerlo. No llegó a saborear esa satisfacción.
En este momento, lo que ansío más en el mundo es escribir un cuento de ficción, que sea onírico, estruendoso y repulsivo. Y bueno. Antes de este momento, lo que más ansiaba en este fabuloso mundo era a una anciana hacerle un favor.
Cuando lo intento siempre me salen lights, con descripciones repugnantes cuando debieran ser nauseabundas y eméticas. Los personajes, tibietones que no llegan al calor de una quemada de paladar por ser indefinidos; umbrales sin zaguanes; sueños dignos de mentes trastornadas mas no quimeras; lugares lúgubres en vez de lóbregos. Nunca logro que el lector sienta un deseo irrefrenable por cerrar el libro (en este caso apagar la pc), que no quiera leer más debido al terror en que lo sumí.
Quiero saber el truco de las comas y los puntos, exactos y exactas, ubicados inequívocamente para surtir efecto y ubicadas justo ahí para crear la pausa tenebrosa. Y cómo deseo esas palabras, tienen algo. Nunca las encuentro. Siempre aparece una mejor luego, cuando ya no tiene objeto volver atrás. Cuando no es de genuino volver atrás.
Otra vez escuché a otro escritor decir que ya no tenía objeto que describir. Todos habían pasado por su prosa alguna vez. El libro, el alfajor, la campana, la cadena, el resorte, el fósforo, el alfiler, la tiza, el tapón, la impresora, la espada, el trifásico, el espiral, el cordón, la alpargata, el destornillador, la hebilla, la peluca, el cenicero, el pedal, el espejo, el colador, el enterito, el monolito, la maquinita, la maquinita de afeitar, la tijera de rasurar, la tijera, la sopapa, el mamotreto, la perilla, el chupete, el pestillo, la estufa, la cortina, el estuche, el hacha, la jarra, el control remoto y la cabeza decapitada. Es decir, todos los objetos.
Este hombre concebía al objeto como aquello que no tuviese vida. No se apartaba de la definición convencional. Así supo describir al nonato, a la flor marchita, a la abeja después de picar, al imitador, a la mariposa después de un día, a la flaccidez, a la hoja caduca, al tequila soso, al cuadro con naturaleza muerta, al portero de la morgue, al fuego mezquino, al alma en pena y al difunto.
Él no se consideraba un genuino escritor. Cuando tenía ocho años le amputaron la lengua; había que hacerlo. No llegó a saborear esa satisfacción.
En este momento, lo que ansío más en el mundo es escribir un cuento de ficción, que sea onírico, estruendoso y repulsivo. Y bueno. Antes de este momento, lo que más ansiaba en este fabuloso mundo era a una anciana hacerle un favor.
Cuando lo intento siempre me salen lights, con descripciones repugnantes cuando debieran ser nauseabundas y eméticas. Los personajes, tibietones que no llegan al calor de una quemada de paladar por ser indefinidos; umbrales sin zaguanes; sueños dignos de mentes trastornadas mas no quimeras; lugares lúgubres en vez de lóbregos. Nunca logro que el lector sienta un deseo irrefrenable por cerrar el libro (en este caso apagar la pc), que no quiera leer más debido al terror en que lo sumí.
Quiero saber el truco de las comas y los puntos, exactos y exactas, ubicados inequívocamente para surtir efecto y ubicadas justo ahí para crear la pausa tenebrosa. Y cómo deseo esas palabras, tienen algo. Nunca las encuentro. Siempre aparece una mejor luego, cuando ya no tiene objeto volver atrás. Cuando no es de genuino volver atrás.
Otra vez escuché a otro escritor decir que ya no tenía objeto que describir. Todos habían pasado por su prosa alguna vez. El libro, el alfajor, la campana, la cadena, el resorte, el fósforo, el alfiler, la tiza, el tapón, la impresora, la espada, el trifásico, el espiral, el cordón, la alpargata, el destornillador, la hebilla, la peluca, el cenicero, el pedal, el espejo, el colador, el enterito, el monolito, la maquinita, la maquinita de afeitar, la tijera de rasurar, la tijera, la sopapa, el mamotreto, la perilla, el chupete, el pestillo, la estufa, la cortina, el estuche, el hacha, la jarra, el control remoto y la cabeza decapitada. Es decir, todos los objetos.
Este hombre concebía al objeto como aquello que no tuviese vida. No se apartaba de la definición convencional. Así supo describir al nonato, a la flor marchita, a la abeja después de picar, al imitador, a la mariposa después de un día, a la flaccidez, a la hoja caduca, al tequila soso, al cuadro con naturaleza muerta, al portero de la morgue, al fuego mezquino, al alma en pena y al difunto.
así se habla
Por alguna razón existe la frase hecha. Desconocemos. Quizá comodidad, haraganería mental, también practicidad, ingenio. Lo cierto es que las usamos, y como vienen dadas. No vaya a ser cosa de cambiar alguna palabra, que no va surtir el mismo efecto. Acá van algunas...
Un precedente se sienta
Se unta la manteca
Los fascículos se coleccionan
La redundancia vale
Se levan las anclas
Una amistad se traba
Ante la justicia se comparece
El ejemplo se multiplica
El supuesto y lo menos también
La sed se sacia
Un kamikaze se inmola
Del tío es el cuento
El ceño se frunce
Las horas los profesores ceden
De un hilo se pende
Un inundado se evacua
La atención se presta
La extinción tiene vías
Un equipo al hombro se pone
Las asperezas se liman
Entre la vida y la muerte uno se debate
Por la ausencia se brilla
La cuenta se da
En línea se aguarda
Los balcones son de alquilar
El gatillo se hala
La vista gorda se hace
Los interiores se decoran
Las vestiduras se rasgan
Las comparaciones son odiosas
La parada se copa
El abasto se da
La bandera se iza
De menos se echa
El juicio tiene su tela
La duda tiene su manto
A dos puntas de juega
Se habla así
Un precedente se sienta
Se unta la manteca
Los fascículos se coleccionan
La redundancia vale
Se levan las anclas
Una amistad se traba
Ante la justicia se comparece
El ejemplo se multiplica
El supuesto y lo menos también
La sed se sacia
Un kamikaze se inmola
Del tío es el cuento
El ceño se frunce
Las horas los profesores ceden
De un hilo se pende
Un inundado se evacua
La atención se presta
La extinción tiene vías
Un equipo al hombro se pone
Las asperezas se liman
Entre la vida y la muerte uno se debate
Por la ausencia se brilla
La cuenta se da
En línea se aguarda
Los balcones son de alquilar
El gatillo se hala
La vista gorda se hace
Los interiores se decoran
Las vestiduras se rasgan
Las comparaciones son odiosas
La parada se copa
El abasto se da
La bandera se iza
De menos se echa
El juicio tiene su tela
La duda tiene su manto
A dos puntas de juega
Se habla así
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